TRATAMIENTOS

Sedación Consciente

La solución definitiva para superar el miedo de ir al dentista.

Hacemos desaparecer la angustia y el malestar en el transcurso del tratamiento dental.

¿Qué es la sedación consciente?

La sedación consciente consiste en un proceso anestésico que tiene como objetivo propiciar un estado de bienestar y relajación en el paciente durante su estancia en el gabinete odontológico.

El proceso lo realizará un médico especialista en anestesiología con una dilatada experiencia y con los  medios materiales  y farmacológicos más avanzados.

Es adecuado para aquellos pacientes que tienen miedo al dentista, pero también para aquellos que deseen reducir el numero de visitas, ya que permite en muchos casos realizar todo el tratamiento en tan solo una sesión.

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Ventajas de la sedación consciente

  • Muy recomendada para tratamientos complejos o de larga duración.

  • Permite que el paciente esté despierto y pueda colaborar facilitando el trabajo del profesional.

  • Reduce el miedo/terror a ir al dentista.

  • Minimiza el malestar o las incomodidades que pueda originar un tratamiento complejo.

  • Permite disminuir el número de visitas para la mayoria de tratamientos largos.

Preguntas y respuestas
más frecuentes

La sedación consciente es un tipo de anestesia en la que el paciente está en estado de consciencia, sin dormirse, pero totalmente relajado y tranquilo ya que no sentirá ningún dolor ni sensación incomoda durante la intervención.

En el caso de la sedación consciente en odontología se suele utilizar habitualmente Triazolam. Se trata de una benzodiacepina cuyo efecto empieza a producirse a los 15 minutos, y alcanza su pico de efectividad a los 60 minutos.

Las benzodiacepinas son los fármacos utilizados para la sedación consciente, ya que son los más eficaces para reducir la ansiedad en relación con el tratamiento odontológico. Las benzodiacepinas prodecen ansiolisis y amnesia anterógrada que son muy útiles para los pacientes que se realizan una cirugía de implantes.

En la sedación el paciente mismo es capaz de mantener su propia respiración. En la anestesia general el paciente no es capaz de respirar por sí sólo y necesita estar conectado a una máquina de anestesia o respirador que le ayude a respirar.